Que es un Reservorio desde el punto de vista de la Medicina.[1]

En el contexto más cercano al individuo el proceso de la enfermedad está determinado por los siguientes eslabones de la cadena, o red de interrelación, que a su vez se interconecta con contextos más amplios de la sociedad en donde se producen:
1. Reservorio
2. Fuente de infección
3. Mecanismo de transmisión
4. Huésped susceptible
1. Reservorio (fuente primaria de infección): Es donde el agente se reproduce durante un periodo relativamente largo, en un ambiente natural. El reservorio puede ser inanimado (inerte) o un ser animado (vivo) también llamado hospedador. Cuando el agente pasa del reservorio al hombre (susceptible) está actuando como fuente de infección, tratándose en la mayoría de los casos de una zoonosis.
En la zoonosis, o enfermedades de los animales, éstos son reservorios y fuente primaria de infección para el hombre, pasando al hombre de forma natural, no por agresión.
2. Fuente de infección: Es el origen a partir del cual se transmite la infección, es decir, desde donde pasa el agente etiológico al huésped susceptible. Las fuentes de infección pueden ser objetos inanimados y el suelo, o seres vivos, siendo el hombre la principal fuente de infección.
El hombre puede ser fuente de infección durante el periodo clínico, en el periodo de incubación, durante la convalecencia o solo en la fase crónica, posterior de la enfermedad.
Estado de portador: persona que sin padecer síntomas ni signos de la enfermedad puede transmitirla, es decir, puede ser fuente de infección, bien porque se encuentra en el periodo de incubación, porque no desarrolla síntomas o encontrarse en el periodo convaleciente.
3. Mecanismo de transmisión: Conjunto de medios y sistemas que facilitan el contacto del agente infeccioso con el huésped susceptible. Dependen de la puerta de entrada (y/o salida) del germen (que puede ser única o múltiple), del grado de infecciosidad del agente y del tipo de transmisión.
Tipos de transmisión. La transmisión de una enfermedad puede ser:
Directa: En el que existe un contacto o paso directo del agente desde la fuente de infección al sujeto susceptible. Las mordeduras, arañazos, el contacto físico con objetos contaminados, con manos contaminadas, los fluidos o secreciones genitales, la transmisión aérea o la hemática son las más importantes.
Indirecta: Cuando hay una separación en el tiempo y en el espacio entre la fuente de infección y el sujeto susceptible. Tiene lugar a través del aire (esputos secos de bacilos, suelos contaminados por esporas), por el agua o por los alimentos.
Los tratamientos reducen mucho la duración de la contagiosidad. Es importante considerar en el proceso de la contagiosidad la puerta de entrada y de salida, que suelen ser las mismas: respiratoria (por esputos, secreción nasal, secreción laringoamigdalar), digestiva (heces, vómitos), cutánea, sangre o secreciones genitourinarias.
4. Hombre susceptible: junto con los otros elementos de la cadena es necesario para la producción de la infección.
En relación con el huésped susceptible hay que considerar dos conceptos: la resistencia y la inmunidad. Ambos dependen de la edad (por ejemplo, infecciones propias de la infancia o de los ancianos), de enfermedades debilitantes (malnutrición), y de características biológicas que a su vez dependen del ambiente social y económico

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